| Viajar por libre en Marruecos es muy fácil y la mejor manera de conocer y disfrutar el país. Es un país tan seguro como cualquier país europeo y la gente es amable y bien dispuesta a ayudar a los extranjeros. Aquí tienes algunos consejos que te ayudarán en tu viaje. |
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El idioma oficial del país es el árabe pero la mayoría de las señales, carteles e impresos que pueda requerir o recibir un turista lo están también en francés o en inglés. El español está también muy extendido, sobre todo en el norte del país. Y en general, las personas que suelen estar en contacto con los turistas, hablan y entienden lo suficiente el español, el francés o el inglés para mantener las conversaciones más básicas.
Culturalmente, Marruecos es un país árabe, por lo que deberían tenerse en cuenta que algunas costumbres occidentales no están bien vistas como beber alcohol, comer, beber o fumar en público durante el Ramadan, o la manera de vestir de las mujeres. En este último punto, cabe decir que Marruecos es un país mucho más liberal que otros países árabes, ya que en la cultura bereber las mujeres no tienen que taparse el rostro por lo que es fácil encontrarse con mujeres con indumentarias muy diferentes. En general, es un país acostumbrado al turismo occidental y la población es muy tolerante con los extranjeros sobre todo en los puntos turísticos. Pero si se quiere entablar contacto con la población local siempre es recomendable observar sus costumbres, y las mujeres se sentirán más cómodas, o como poco menos observadas, si visten con discreción.
En general, Marruecos es un país bastante barato para viajar por libre, aunque los precios se encarecen en las zonas más frecuentadas por los turistas. Como en la mayoría de los países todo depende del presupuesto de cada viajero, de los lujos que te quieras permitir y de las actividades a realizar.
Los viajeros con presupuesto bajo que se alojen en hoteles modestos o de camping y coman en establecimientos para marroquíes, podrán subsistir por unos 20 € (aproximadamente 220 DH) al día sin problemas, aunque tendrán que renunciar a lujos como tomarse una cerveza y ser bastante permisivos en cuanto a la limpieza de los baños.
Si quieres viajar con mayor comodidad y permitirte algunos lujos necesitarás un presupuesto de unos 30-40 €. A partir de ahí, para gastar nunca hay límite, hay hoteles y restaurantes muy exclusivos sobre todo en las zonas más turísticas para aquellos viajeros con presupuestos más elevados.
Existen muchos bancos y oficinas de cambio para cambiar divisas y las tasas de cambio y las comisiones varían poco entre ellos. El uso de tarjetas de crédito está muy extendido, aunque conviene confirmar primero que no te van a cargar un porcentaje adicional por realizar el pago de esta manera.
Regateo: En Marruecos hay que negociar el precio de absolutamente todo, desde las compras, al alojamiento o las comidas. Al principio puede resultar duro porque no estamos acostumbrados, pero acabas cogiéndole el tranquillo. Hasta que estés familiarizado con los precios, lo mejor es tantear en varios sitios y si no lo ves claro, no te cortes, retírate que nadie se va a ofender.
Propinas: La mayoría de las personas que te ayuden con algo o te presten un servicio por pequeño que sea, van a esperar una “recompensa” por ello. Por supuesto, queda a criterio de cada uno, pero en algunos casos puede ser muy útil. Por ejemplo, cuando aparques el coche (especialmente por la noche) es conveniente dar una propina a alguien para que te lo vigile. Unos pocos Dirhams pueden evitarte un disgusto a la mañana siguiente).
Coche: Sin duda, la mejor manera de descubrir el país y de disfrutar de los contrastes que ofrecen sus paisajes y sus gentes es desplazarse por carretera. Alquilar un 4x4 te permitirá realizar recorridos por pistas de gran belleza y adentrarte en el desierto lejos de las rutas más concurridas. No es la opción más económica y conviene contratar un buen seguro a todo riesgo para evitar problemas, pero es una de las mejores si vas en grupo y te gusta la aventura. El combustible es relativamente barato, y hay gasolineras en casi todos los pueblos, por lo que no supone un problema.
Si cruzas desde Europa en coche, hay gran frecuencia de ferrys desde Algeciras a Ceuta (1h de duración aproximadamente) y a Tánger y también desde Gibraltar a Tánger. En www.trasmediterranea.es podrás consultar precios y horarios. Hay que comentar que cruzar la frontera en Ceuta puede ser una gestión larga y tediosa, prepárate a pasar un par de horas rellenando papeles y a dar unas cuantas propinas para agilizar los trámites.
Autobuses: hay una buena red de transporte en autobús que cubre la mayoría de las zonas del país, tanto trayectos de largo recorrido como locales. Es una buena opción puesto que se trata del medio de transporte más económico, aunque para los largos recorridos resulta más cómo el tren.
Tren: Es más cómodo y rápido que los autobuses y ofrece la posibilidad de realizar los trayectos más largos durante la noche en literas. Marruecos es uno de los países incluidos en los billetes de Interrail.
Avión: hay 12 aeropuertos internacionales situados en las principales ciudades y destinos turísticos. Además de para entrar en el país, también hay vuelos domésticos entre las grandes ciudades que pueden ser una buena opción si se dispone de poco tiempo, pero es la opción más cara.
Lo primero que hay que destacar es que las categorías de los hoteles no se corresponden con lo que esperaríamos de un hotel de igual categoría en Europa, sobre todo en lo que se refiere a las condiciones de los servicios y al agua caliente (no olvidéis nunca preguntar si hay agua caliente). Es recomendable alojarse en hoteles como mínimo de tres estrellas para asegurarte de que la habitación, aunque básica, esté limpia; y en cualquier caso, conviene ver la habitación antes de negociar el precio y tomar una decisión. Hay hoteles modestos pero bastante cómodos donde puedes encontrar una habitación doble con baño por menos de 250 DH (siempre negociables), este precio puede bajar considerablemente si los baños son compartidos.
Sin duda alguna lo más barato es ir de camping, aunque la mayoría están más orientados a caravanas y no a tiendas y las instalaciones dejan en muchos casos bastante que desear.
En las ciudades más turísticas hay hoteles de todas las categorías y precios, la mayoría aceptan reservas telefónicas, por internet o en agencia de viajes. En los hoteles de más estrellas conviene reservar ya que suelen estar llenos de grupos de viajes organizados. En los pueblos menos turísticos a veces sólo hay hoteles pequeños por lo que también es conveniente reservar, aunque si llega alguien antes que tu y les ofrece una buena propina es fácil que tu reserva se traspapele misteriosamente.
No se puede decir que en Marruecos haya una gran variedad de platos típicos, básicamente el menú típico se limita a un primer plato de ensalada o Harrira (una sopa espesa con verduras), y un segundo de Couscous (carne de pollo o cordero guisada con semola y verduras, también lo hay sólo vegetal) o Tajine (pollo o cordero guisado con guarnición de verduras, o Tajine de Kebah, albondigas de carne con huevo en salsa de tomate, cocinados en un recipiente especial de barro que recibe el mismo nombre). Lo que si es cierto, es que en cada sitio lo preparan de una manera diferente dependiendo fundamentalmente de la guarnición que utilicen. Por ejemplo, un Tajine de pollo con ciruelas bien preparado es excelente. La comida rápida por excelencia son las brochetas (de pollo o de cordero). Y lo que si tiene la gastronomía marroquí es una gran variedad de postres, fundamentalmente pastas muy dulces elaboradas en muchos casos con dátiles y miel que se sirven junto con el té. Los desayunos suelen ser muy abundantes, incluyendo té, zumo de naranja natural y pastas o crepes.
Hay que comentar que los marroquíes no suelen tomar bebidas con la comida, por lo que no suelen estar incluidas en los precios de los menús. También suelen ser muy lentos en el servicio, por lo que en los pequeños restaurantes conviene reservar por adelantado (en especial si es un grupo numeroso) y a ser posible acordar el menú para evitar tener que esperar dos horas a que te sirvan la comida. El precio de un plato de Couscous o Tajine suele ser de unos 20 – 30 DH (2-3 €) y un menú completo en un restaurante para turistas de unos 70 DH. Como todo en el país, conviene negociar el precio por adelantado.
En cuanto a las bebidas, es muy conveniente tomar siempre agua embotellada. Las bebidas alcohólicas no son siempre fáciles de conseguir (incluso la cerveza) y son bastante caras.
Marruecos es un país bastante seguro. Se deben observar unas mínimas precauciones para evitar los robos a turistas por los delincuentes callejeros, pero estos no son más frecuentes que en cualquier capital europea y en general, se cuida bastante la seguridad del turista. Las recomendaciones básicas son no hacer ostentación de joyas ni de dinero, llevar la documentación bien guardada en un bolsillo de seguridad, dejar los objetos de valor en la caja de seguridad de los hoteles, no llevar todo el dinero junto, no dejar los bolsos u objetos de valor desatendidos y estar especialmente alerta en los lugares públicos con aglomeración de personas.