| Su nombre verdadero es el anfiteatro Flavio, pero todos conocen como el Coliseo, la obra más representativa de la Roma clásica ... |
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e icono indiscutible de esta ciudad vibrante y descarada que se adorna en cada una de sus esquinas de la grandeza del Imperio desde el que contagió su cultura a Occidente.
El anfiteatro más grande de Roma fue encargado por Vespasiano, fundador de la dinastía de los Flavios en 75 d. de C., junto a los Foros imperiales. Para diversión del pueblo aquí se celebraban combates a muerte entre gladiadores y también espectáculos sanguinarios con animales feroces que llegaban hasta la arena desde los subterráneos, un dédalo de pasillos y puertas.

El anfiteatro de Flavio era una construcción elegante y con una organización muy racional 189 metros de largo por 156 ancho son las medidas de este descomunal Coliseo. Las 80 puertas de entrada daban acceso a unos 50.000 espectadores. Los que estaban cerca de la arena eran el Emperador y los senadores, y a medida que se ascendía se situaban los estratos inferiores de la sociedad. En el Coliseo tenían lugar luchas de gladiadores y espectáculos públicos.
Es imprescindible recorrer el Coliseo y pasear por el Foro Romano y el Palatino contemplando las ruinas del templo de Saturno, el arco de Septimio Severo y el de Tito, la antigua Curia, la Via Sacra o la Domus Flavia, entre tantas otras maravillas de los foros.

Aunque la estructura está seriamente dañada debido a los terremotos y los picapedreros, el Coliseo siempre ha sido visto como un icono de la Roma Imperial y es uno de los ejemplos mejor conservados de la arquitectura romana.
La mejor época para visitarlo es la primavera y el otoño europeos.

Más información en la Oficina de Turismo de Italia (Paseo de la Castellana, 149. 28046 Madrid. Teléfono +34 91 5670670 y www.enit.it).
Felices viajes,
Willyfog